Cumplir cuarenta años suele percibirse como un periodo de estabilidad, en el que se construye la carrera profesional y se asienta la vida. Sin embargo, es en ese momento cuando muchas personas notan que los ingresos habituales ya no son suficientes, aunque el sueldo haya aumentado. Hay varios factores objetivos que explican por qué patrón de gasto está cambiando drásticamente y requiere más recursos.
La salud como inversión a largo plazo
A partir de los 40, el cuerpo empieza a exigir más atención, lo que se refleja al instante en los cheques. Mientras que a los 20 podías ignorar una dolencia leve, ahora. medicina preventiva se está convirtiendo en un gasto obligatorio. Esto incluye revisiones periódicas, cuidados dentales, complejos vitamínicos y diagnósticos de calidad.
El enfoque de la nutrición también está cambiando. El organismo reacciona con más fuerza a los productos de mala calidad, por lo que la cesta de la compra se llena cada vez más de productos naturales, carnes de granja y verduras fuera de temporada. No se trata de una moda, sino de una forma de mantener altos tus niveles de rendimiento y energía.
Cambio de prioridades en la calidad de vida
A esta edad se produce una transición de la cantidad a la calidad. Una persona ya no está dispuesta a sacrificar la comodidad por la economía. Esto se manifiesta en diferentes ámbitos:
-
Comodidad doméstica: comprar mejores electrodomésticos, colchones ortopédicos y muebles ergonómicos para el trabajo.
-
Transporte: se favorecen los coches más seguros y cómodos, así como los vuelos directos en lugar de las aerolíneas de bajo coste con vuelos de conexión.
-
Servicio: Delegar las tareas domésticas -limpieza, reparto de comida preparada o servicios de asistente- se está convirtiendo en una forma de liberar tiempo para el ocio o el trabajo.
Obligaciones sociales y «efecto sándwich
Los mayores de 40 años se encuentran a menudo en una situación en la que dos generaciones necesitan apoyo financiero al mismo tiempo. Por un lado, es gastos educativos y el comienzo en la vida de los hijos en edad de crecer. Por otro lado, hay que ayudar a los padres ancianos, cuyo tratamiento y cuidados pueden costar sumas importantes. Esta doble carga aumenta considerablemente el presupuesto mensual.
Desarrollo profesional y aficiones
Para seguir teniendo demanda en el mercado laboral, un especialista después de los 40 suele tener que invertir en formación adicional y cursos de desarrollo profesional. La tecnología cambia rápidamente, e invertir en los propios conocimientos se está convirtiendo en un seguro contra la pérdida de ingresos. Además, el tiempo de ocio es cada vez más consciente y caro: en lugar de las ruidosas compañías, se da prioridad a la forma física de calidad, el autodesarrollo o los viajes con inmersión profunda en la cultura.
El aumento del gasto a partir de los cuarenta años es una consecuencia natural de la experiencia acumulada y del cambio de las necesidades biológicas. Es un periodo de transformación del presupuesto, que pasa del modo de acumulación y supervivencia al modo de mantener una alta calidad de vida y preocuparse por el futuro.

