Muchos prestatarios, cuando se enfrentan a dificultades financieras temporales, consideran que la salida más fácil es pedir otro préstamo. Parece una solución lógica: pedir dinero prestado a un banco para saldar deudas en otro y aliviar la presión durante un tiempo. Sin embargo, en la mayoría de los casos esta estrategia se convierte en un espiral de deudaEs casi imposible salir de ella sin pérdidas.
Riesgos ocultos de los préstamos interminables
Cuando una persona pide un nuevo préstamo para devolver otro anterior, rara vez piensa en el coste real de esta operación. En la práctica, un plan así acarrea graves consecuencias:
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Aumento de la carga de la deuda. Un nuevo préstamo suele ser mayor que el anterior debido a la necesidad de pagar los intereses acumulados, las penalizaciones o los seguros.
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Aumento de los pagos en exceso. Aunque la cuota mensual sea más baja, el plazo del préstamo suele aumentar. A largo plazo, la cantidad total entregada al banco aumenta considerablemente.
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Estropear el historial crediticio. La solicitud frecuente de nuevos préstamos en presencia de atrasos abiertos reduce el calificación crediticia. Los bancos ven esto como una señal de inestabilidad financiera y empiezan a negarse.
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Falsa sensación de seguridad. La persona se tranquiliza al obtener un respiro temporal, pero la raíz del problema -la falta de fondos propios- sigue sin resolverse.
La trampa psicológica del endeudamiento
El principal peligro reside en la psicología del consumo. Utilizar fondos prestados para pagar obligaciones antiguas crea la ilusión de que la situación está bajo control. En realidad educación financiera se sustituye por la búsqueda de nuevas formas de volver a prestar. En lugar de revisar sus gastos o encontrar fuentes de ingresos adicionales, el prestatario gasta energía buscando nuevos prestamistas.
Una alternativa sensata en lugar de nuevas deudas
Hay formas civilizadas de resolver el problema, que no requieren el registro de nuevos préstamos clásicos en condiciones desfavorables. Vale la pena prestar atención a las herramientas probadas:
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Refinanciación. Se trata de la consolidación de varios préstamos en uno para reducir el tipo de interés. Es importante que este proceso pase por un programa bancario formal y no por micropréstamos.
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Reestructuración. Pedir a su banco que modifique su plan de amortización o le conceda vacaciones crediticias.
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Optimización del presupuesto. Un control riguroso del gasto y la evitación de gastos innecesarios ayudan a liberar fondos para reembolsos anticipados.
Intentar cerrar un agujero en el presupuesto con otro más profundo conduce inevitablemente a una pérdida de independencia financiera. Un enfoque racional de la gestión del dinero exige abandonar la estrategia de sustitución de deudas en favor de una reducción gradual y sistemática de las mismas.
La asignación competente de los recursos disponibles es la única forma fiable de restablecer una situación financiera estable.

