El cerebro humano es un poderoso mecanismo para previsiónperfeccionada por miles de años de evolución. En la antigüedad, la capacidad de predecir si un depredador acechaba entre los arbustos o sólo el viento era una cuestión de supervivencia. Hoy, el escenario ha cambiado, pero los algoritmos básicos siguen siendo los mismos. Cuando nos enfrentamos a una situación en la que el resultado es incierto, nuestro sistema de seguridad interno lo percibe como una una amenaza directa.
Mecanismo biológico de la ansiedad
Desde una perspectiva neurobiológica, un estado de incertidumbre activa el amígdala – la zona del cerebro responsable de la respuesta de lucha o huida. En este punto, el cuerpo comienza a producir cortisol y adrenalina, preparándose para defenderse de un ataque. El problema es que, en el mundo actual, el «peligro» suele ser abstracto: cambiar de trabajo, mudarse o esperar los resultados de pruebas médicas.
El cerebro favorece lo malo, pero previsible la realidad de la incertidumbre total. Los estudios demuestran que las personas experimentan menos estrés cuando saben con certeza que se van a electrocutar que en situaciones en las que sólo hay un 50% de probabilidades de electrocutarse. Esto se debe a que la previsibilidad permite desarrollar la estrategia de adaptaciónmientras que un futuro nebuloso obliga al sistema a trabajar a una velocidad vertiginosa.
Trampas psicológicas de la expectativa
Cuando la información es insuficiente, nuestra mente tiende a rellenar los huecos por sí sola. Por desgracia, debido a distorsión cognitiva negativa tendemos a sacar los escenarios más oscuros.
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CatastrofizaciónAsumimos automáticamente el peor escenario posible, por lo que intentamos «prepararnos» para él.
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Pérdida de controlEl sentimiento de impotencia ante el futuro daña la autoestima y provoca sentimientos de depresión.
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Carga cognitivaIntentar calcular cientos de escenarios agota los recursos mentales y provoca fatiga crónica.
Cómo domar el caos
Aceptar el hecho de que no podemos controlarlo todo es clave para la resiliencia psicológica. Los psicólogos recomiendan centrarse en zona de influencia personal – aquellas cosas que dependen de nosotros en el aquí y ahora. Esto reduce la ansiedad y nos devuelve la sensación de poder.
La habituación gradual a pequeñas dosis de espontaneidad ayuda a entrenar la tolerancia a la incertidumbre. Cuanto más a menudo afrontamos con éxito las pequeñas sorpresas, menos aterrador nos parece el futuro a gran escala. Desarrollar la flexibilidad mental convierte el miedo a lo desconocido en curiosidad constructiva, lo que permite a la psique mantenerse estable incluso en tiempos de turbulencias.
La capacidad de mantener la calma ante la incertidumbre se está convirtiendo en una de las habilidades más importantes para la supervivencia y el éxito en la dinámica sociedad actual.

